Melatonina: efectos secundarios y riesgos que debes conocer
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La melatonina puede causar dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia diurna, según recoge la ficha técnica oficial de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Son los efectos adversos más frecuentes, y aparecen sobre todo cuando la dosis es demasiado alta o se toma en el momento equivocado. Antes de empezar a usarla, conviene tener claro qué esperar:
- Dolor de cabeza y mareos: los más habituales, especialmente al inicio del tratamiento.
- Náuseas y malestar digestivo: suelen ser leves y desaparecen en pocos días.
- Somnolencia diurna: puede persistir varias horas después de tomarla, afectando la concentración.
- Grupos vulnerables: niños, embarazadas, personas en lactancia y quienes tienen enfermedades hepáticas o renales necesitan supervisión médica estricta.
- Interacciones: la melatonina interactúa con anticoagulantes, anticonvulsivos y anticonceptivos, entre otros fármacos.
- Supervisión médica: ajustar la dosis con un profesional reduce considerablemente el riesgo de reacciones adversas.
¿Cuáles son los efectos secundarios de la melatonina?
Los efectos secundarios más comunes de la melatonina, dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia diurna, afectan a una parte de quienes la toman, aunque en la mayoría de los casos son leves y transitorios. La somnolencia diurna merece atención especial: no es raro sentirse aturdido al día siguiente, sobre todo si se tomó una dosis elevada o tarde por la noche. La Mayo Clinic recomienda no conducir ni usar maquinaria durante las cinco horas siguientes a su ingesta, precisamente por este motivo.
Más allá de los efectos habituales, existen reacciones menos frecuentes que conviene conocer:
- Sueños vívidos o pesadillas: reportados con menor frecuencia, pero pueden ser señal de sensibilidad individual o dosis inadecuada.
- Irritabilidad y cambios de humor: aparecen en algunas personas, especialmente con uso prolongado o dosis altas.
- Calambres estomacales y heces acuosas: molestias digestivas que suelen ceder al ajustar la dosis.
- Depresión a corto plazo: poco frecuente, pero documentada en la literatura clínica.
- Disminución del apetito y estreñimiento: efectos menores que raramente requieren suspender el tratamiento.
- Riesgo elevado de caídas: relevante en personas mayores por la somnolencia residual.
La diferencia entre una reacción normal y una señal de alarma está en la intensidad y la duración. Si los síntomas persisten más de dos o tres días o son intensos, lo adecuado es consultar con el médico antes de continuar.
Consejo profesional: Toma la melatonina entre 30 y 60 minutos antes de acostarte y empieza con la dosis mínima efectiva. Así reduces la probabilidad de somnolencia al día siguiente y de otros efectos molestos.
La melatonina no es un sedante. Actúa ajustando el ritmo circadiano, no forzando el sueño como lo haría un hipnótico convencional. Entender esta distinción ayuda a usarla correctamente y a no esperar efectos que no le corresponden.
¿Quién debe evitar la melatonina o usarla con precaución?
La contraindicación absoluta es la hipersensibilidad a la melatonina o a cualquiera de sus excipientes. Más allá de ese caso, hay grupos para los que el uso requiere una valoración médica previa y un seguimiento cuidadoso.
La AEMPS advierte expresamente sobre estas situaciones:
- Niños y adolescentes: el metabolismo de la melatonina varía mucho en edades tempranas, lo que puede provocar somnolencia prolongada o episodios atípicos. No existe evidencia suficiente sobre su seguridad en menores, por lo que su uso debe estar siempre indicado y supervisado por un pediatra.
- Embarazo y lactancia: la melatonina atraviesa la barrera placentaria y se excreta en la leche materna. No hay datos de seguridad suficientes en humanos, así que se desaconseja salvo indicación médica expresa.
- Insuficiencia hepática o renal: el hígado metaboliza la melatonina, y cualquier alteración en su función puede elevar los niveles en sangre y prolongar sus efectos, aumentando el riesgo de reacciones adversas.
- Epilepsia: la melatonina puede aumentar la frecuencia de convulsiones en personas con esta condición, lo que exige una evaluación neurológica antes de cualquier uso.
- Trastornos autoinmunes: al modular el sistema inmunitario, puede interferir con el curso de enfermedades como el lupus o la artritis reumatoide.
- Depresión: algunos casos documentados de depresión a corto plazo asociada a su uso hacen recomendable la supervisión psiquiátrica en personas con antecedentes.
En todos estos grupos, el ajuste de dosis no es opcional: es la diferencia entre un uso razonablemente seguro y uno con riesgo real. Las personas mayores también merecen mención aparte, ya que su metabolismo más lento puede traducirse en niveles de melatonina más altos de lo esperado con dosis estándar.

Interacciones con medicamentos y riesgos del uso prolongado
La melatonina interactúa con varios grupos de fármacos de uso común, y algunas de esas combinaciones entrañan riesgos que no deben subestimarse. La AEMPS los recoge en su ficha técnica con claridad:
- Anticoagulantes y antiplaquetarios: la combinación puede aumentar el riesgo de sangrado. Quienes toman acenocumarol o warfarina deben consultar con su médico antes de añadir melatonina.
- Anticonvulsivos: la melatonina puede inhibir su efecto y elevar la frecuencia de convulsiones, especialmente en niños con discapacidades neurológicas.
- Anticonceptivos hormonales: producen un efecto sedante aditivo y pueden amplificar los efectos secundarios de la melatonina.
- Depresores del sistema nervioso central: alcohol, ansiolíticos y algunos analgésicos potencian la somnolencia, con riesgo de sedación excesiva.
- Fármacos para la presión arterial: la melatonina puede interferir en su eficacia, aunque el mecanismo exacto depende del medicamento concreto.
Sobre el uso prolongado, la evidencia disponible es tranquilizadora en un aspecto clave: la melatonina no genera dependencia ni tolerancia como sí lo hacen los hipnóticos clásicos como las benzodiacepinas. No hay síndrome de abstinencia al dejarla, ni necesidad de aumentar la dosis para obtener el mismo efecto. Eso no significa que sea inocua a largo plazo: simplemente hay menos estudios sobre su seguridad en periodos extendidos, y los especialistas recomiendan usarla solo temporalmente y bajo supervisión médica.
En caso de sobredosis, los síntomas incluyen somnolencia intensa, confusión y cambios bruscos del estado de ánimo. La Mayo Clinic señala que ante estos signos se debe buscar atención médica de inmediato.

Cuando el problema de sueño no está relacionado con el ritmo circadiano sino con el estrés, la tensión muscular o la ansiedad leve, el magnesio en forma de glicinato puede ser una alternativa más adecuada. Actúa favoreciendo la relajación del sistema nervioso sin los riesgos de interacción propios de la melatonina, y los expertos lo prefieren precisamente en esos casos. Si quieres explorar otras opciones para mejorar el descanso sin recurrir a hormonas, en Snozzing encontrarás una selección de suplementos para el sueño pensados para distintos perfiles y necesidades.

Puntos clave
La melatonina es segura a corto plazo bajo supervisión médica, pero sus efectos secundarios, contraindicaciones e interacciones farmacológicas hacen imprescindible un uso informado y responsable.

| Punto | Detalles |
|---|---|
| Efectos comunes documentados | Dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia diurna son los más frecuentes según la AEMPS. |
| Efectos menos frecuentes | Sueños vívidos, irritabilidad y calambres estomacales pueden indicar dosis inadecuada o sensibilidad individual. |
| Grupos que requieren precaución | Niños, embarazadas, personas en lactancia y quienes tienen epilepsia o insuficiencia hepática necesitan supervisión médica estricta. |
| Interacciones relevantes | Anticoagulantes, anticonvulsivos y anticonceptivos pueden potenciar efectos adversos o reducir la eficacia de ambos fármacos. |
| Sin dependencia, pero con límites | La melatonina no genera tolerancia ni abstinencia, aunque se recomienda usarla solo de forma temporal y con control médico. |